por el tránsito que generamos los que conducimos; estando un día como hoy a las 16:40 hrs. de la tarde, me habían invitado a la casa de la novia de mi hermano en el rumbo del ombligo del mundo (dicho esto por los oriundos de Naucalpan), me dispuse a realizar la travesía desde el sur de la ciudad atravesando el Anillo Periférico.
Todo bien y avanzando escuchando y con buen ánimo el disco de Lupitologia (música para ponerse de buenas), cuando llegue a la altura de Constituyentes, cambie de carril pues iba en el de alta y así hasta llegar al de baja velocidad; seguí avanzando hasta llegar a la mitad del trayecto que se genera entre el Bosque de Chapultepec y la zona de Polanco.
Había alcanzado al terror, terror de verme atascado
por el hacinamiento de autos en una vía de cuatro carriles que, de vez en vez se convierte en cuatro o hasta seis carriles, sobre todo en las incorporaciones de la lateral a carriles centrales. Un embudo vehicular.
Me relaje, me estire y saque la cabeza por
la ventana ya que no se podía mover ni para delante ni para atrás, observe a la
gente a mi alrededor; unos
gritaban, otros s
e encontraban ensimismados y con la vista
perdida hacia el limbo que se genera entre auto y auto, otros más escuchaban el radio o discos compactos de diversos géneros, otros en cambio se auto-abducían con el teléfono celular hablan-escuchando-jugando-mandando mensajes no se y otros muchos reflejaban el estrés que les conducía el auto; la mayoría se veía abrumada ya que también había quienes con maletas arriba de los autos
llevaban a cuestas y en ojos, hombros, cuello y ánimo el
cansancio del regreso de la vacación que se habían tomado y que incluso hicieron olvidar los usos y costumbres de manejar a las 18:56 hrs. del día de reyes.
Me parece, a veces, que
se nos
olvida tomar un respiro y disfrutar aunque sea un momento y para
aligerar la tensión producida por tanto
estrés el hecho que el mundo que nos rodea es maravillosamente hermoso
y que no nos damos la oportunidad de
percibir los paisajes que se crean para nosotros y simplemente con el esfuerzo de girar la cabeza de forma vertical y en un movimiento recibir
postales que duran lo
que quieras que
duren sea en tu cabeza, en tu corazón o simplemente en una foto.
Es así que
les dedico un momento como el que me tome yo alrededor de tanto caos podemos encontrar
un pedacito de calma para compartir con todos. Por cierto ya ni llegue a la partida
de la rosca de reyes que me invitaron, más bien llegue al
cielo de la casa de mis
papas a
decir hola y
adiós a las 21:50 horroras. Lo siento flaquita.